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LA OPORTUNIDAD DE PERDER UNA OPORTUNIDAD

Tal como le reprochó en Oslo Isaac Rabín a Yaser Arafat, con gran resignación por parte de Clinton, el líder terrorista jamás perdió la ocasión de perder la oportunidad de alcanzar la paz con Israel ni con quien no le bailara el agua. Y parafraseando esa lúcida apreciación, tanto el Ayto. de Las Palmas de Gran Canaria como el Cabildo Insular, están a punto de perder una nueva oportunidad para iniciar una acción que puede ayudar a dar impulso a la promoción turística de la isla.

Desde hace muchos años vengo proponiendo un poco antes de estas fechas, la celebración del 12 de Octubre, Día del Descubrimiento de América, con un gran pasacalles protagonizado por los grupos folclóricos hispanoamericanos y filipinos que hay en la Isla. Transcurriría, es sólo unas propuesta, por la Playa de Las Canteras hasta llegar al Parque Santa Catalina, donde habría una tarima para que esos grupos pudieran mostrar sus danzas, cantos y folclore a propios y extraños. También podrían montarse unos puestos que ofrecieran la gastronomía de cada país participante.

Y un año tras otro, los grupos políticos en el gobierno no dan otra respuesta que el silencio estruendoso, cuando no el castigo con el látigo de la indiferencia. Algo muy parecido a esta iniciativa, en un formato mas reducido, la realiza la Iglesia Evangélica en Miller Bajo. En mi muro de Facebook y en las hemerotecas hay varios fotoreportajes publicados de este emotivo evento. Curiosamente, algún político que ha rechazado siquiera discutir la propuesta, no duda en asistir y sacarse fotos ajenas mientras que, por compromiso, le pasan un poco la mano por el lomo. Todo sea por la demagogia y el sectarismo electoralero.

Conviene recordar que en esta fecha del 12 de Octubre se conmemoran al menos cuatro cosas. La primera es día del Descubrimiento de América por Cristóbal Colón, hecho de trascendencia mundial al margen de los intentos del social-podemismo patrio y del bolivarismo americano, socialismo del Siglo XXI dicen, todos ellos compartiendo ideología siniestra, para reconvertir esa efeméride en un inventado día del genocidio indígena promovido por los pretendidos asesinados, que por cierto, gozan de muy buena salud y dinero, desconozco si también del amor que se canta en la copla. Este día, dejando a un lado consideraciones políticas, se celebra con gran pompa en ciudades como Nueva York o Chicago bajo el nombre de “Columbus Day”, pero no se vive en España por la reacción de unos y la cobardía de otros.

En segundo y tercer lugar, es también el Día Nacional de España, declarado por la Ley 18/1987 como Fiesta Nacional, revalidando el anterior Real Decreto de 1892 firmado por la reina regente María Cristina. Es también conocida esa fecha como Día de la Hispanidad. Contrariamente a lo que se oye en muchas tertulias, no es una fiesta ni una denominación franquista, pues ya se hablaba de hispanidad en el siglo XIX y aún antes con matices. A mayor abundamiento, desde 2014, también se conmemora el Día de la Lengua Española, cuando la ONU así lo fijó como un elemento más de unión e identidad del mundo hispánico.

En cuarto lugar, el 12 de octubre también se celebra en Zaragoza las fiestas en honor a la Virgen del Pilar, patrona de Aragón y de la ciudad. Esta celebración carece de relación alguna con la de la Hispanidad, es una fiesta local aunque se siga por TVE en toda España.

Y a la vista del poco eco que ha tenido mi reiterada y altruista propuesta, he repasado y, tal vez, entendido mucho mejor el dolor en el alma de “Sinuhé, el egipcio” al que Mika Waltari le hace confesar esta sentida reflexión desde su vejez y retiro, que hago mía cambiando los nombres propios, los lugares y a los faraones por políticos actuales:

Yo, Sinuhé, hijo de Senmut y de su esposa Kipa, he escrito este libro. No para cantar las alabanzas de los dioses del país de Kemi, porque estoy cansado de los dioses. No para alabar a los faraones, porque estoy cansado de sus actos. Escribo para mí solo. No para halagar a los dioses, no para halagar a los reyes, ni por miedo del porvenir ni por esperanza.

Los hombres revolotean alrededor de la mentira como las moscas alrededor de un panal de miel, y las palabras del narrador embalsaman como el incienso, pese a que esté en cuclillas sobre el estiércol en la esquina de la calle; pero los hombres rehuyen la verdad.

Yo, Sinuhé, hijo de Senmut, en mis días de vejez y de decepción estoy hastiado de la mentira. Por esto escribo para mí solo, lo que he visto con mis propios ojos o comprobado como verdad”. Así dijo Sinuhé, así lo escribió Waltari. Y yo, muy modestamente, lo suscribo.

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