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LA TUERKA ATORNILLA LA PROPORCIÓN

Todo indica que el Dr. Sánchez y su PSOE abocan a España hacia unas nuevas elecciones, sin que nadie pueda saber con un mínimo de certeza cuales serán los resultados previsibles de las urnas. Sus asesores áulicos, pagados generosamente por todos nosotros, le susurran al oído que si sigue así con sus demagógicos bandazos, habrá cerca del arco iris frondosos y verdes valles donde podrán seguir pastando sus huestes, con o sin carné del partido pero fieles a su persona, sus pompas y sus fálcones. Y el CIS, preparando sus pucheros para cocinar.

Y hablando de pastos y verduras, le acompañarán en su mediático caminar grupos de veganos y ecologistas, que no científicos nutricionistas y ecólogos, proclamando en sus eslóganes la pintoresca tesis de que por ser los humanos carnívoros y porque los gallos violan a las gallinas, el cambio climático avanza en el planeta. Hasta los incendios en Gran Canaria, que muchos quieren olvidar que fueron provocados por personas por mor de la causa del clima climático, sirvió para que el Dr. Sánchez se hiciera una foto, entre pomposa y ridícula, en punta de flecha. Ni aquel, a quien está empeñado en sacar de su tumba, se hubiera prestado a una cosa así. El plagio se puede encontrar en el hilarante trabajo de Photoshop que protagonizó Mubarak para situarlo delante de Obama en una visita de mandatarios a la Casa Blanca cuando avanzaban por un pasillo en formación flecha. Ridículo internacional donde lo hubiera o hubiese.

En este ambiente electoralero, no podía faltar el príncipe de las televisiones que es Pablo Iglesias. Le dice al Dr. Sánchez, no sin bastante razón, “queremos que se nos deje de humillar. Que se nos respete. Estamos dispuestos a aceptar propuestas injustas, pero hasta cierto punto”. Hasta aquí, la queja parece razonable, dadas las sucesivas sesiones de tomadura de pelo sufridas. Pero a continuación Pablo Iglesias da una vuelta más a su particular “Tuerka”, pues dice que lo razonable y democrático es que ellos participen en el gobierno de España en la misma proporción, no aclara si de votos o de escaños, obtenidos en las últimas elecciones. Y además, en ese tonillo de superioridad moral que le permite ser instructor y juez de las causas contra los que no son de su cuerda, añade “lo que es humillante es que a un partido al que le acaban de imputar a Aguirre y Cifuentes se les pida la abstención y a nosotros que no hemos robado ni un duro se nos vete”. Él ya ha sentenciado y sus televisiones también. Por cierto, no deja de sorprender que, llamándose su partido Unidas Podemos, utilice el nosotros y no el nosotras, como sí hace Irene Montero. Es la esquizofrenia a la que conduce el absurdo.

Una vez más, las inexactitudes deslizadas con voz de predicador o de vendedor de crecepelos en las ferias del Oeste, según se tercie, aparecen en su razonamiento. En España, por lo menos hasta que un cambio constitucional formule otra cosa, a las elecciones concurren los candidatos para ser elegidos diputados y senadores. Y según se establece en los artículos 99 y 100 de la CE, son los miembros del Congreso de Diputados los que eligen al Presidente, luego éste nombra a los miembros de su gobierno. Ni los votantes elijen al Presidente, tal como se suele insinuar ni aunque fuera el cabeza de lista de un partido con minoría mayoritaria, ni hay nada que hable de proporciones, por mucho que enfatice Pablo Iglesias y repita la siempre sonriente Noelia Vera, recordandome a la cínica abogada de la película Filadelfia.

Por todo esto cabe hacer una pregunta retórica. Si la configuración de un gobierno tuviera que ser proporcional a lo que sea, ¿porqué excluye en esa ecuación a otras fuerzas con más diputados o votantes que la suya, como PP y Cs y algo menos VOX? No es la razón y el sentido común los que peligran con su demagogia, ellos y los otros están en la agitprop, agitación y propaganda, eso que ahora denominan retorciendo el lenguaje “el relato”.

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