ÚLTIMA HORA

LA FALAZ PRÉDICA DE LA PROPORCIONALIDAD

Los sucesos terroristas que están aconteciendo en estos días en Barcelona, vividos con más o menos intensidad según el sesgo ideológico o nacionalista de la televisión que los retransmita, con imágenes que darían envidia al mismísimo emperador Nerón, están llenando las páginas de todos los periódicos españoles y de algunos internacionales, con una mezcla de estupor e indignación. Los más sensatos y objetivos, condenando los hechos pero sin que falten los de la más siniestrosa siniestra, que los considera como un timbre de gloria en aras de la doctrina antisistema, comunista o anarquista, tan internacional como afortunadamente su aún revolución pendiente. Hay quien recuerda aquella otra sangrienta Semana Trágica de Barcelona en 1909, cosa que no contarán los profetas de la malhadada ley de Memoria Histórica, que se saldó con un total de 78 muertos (75 civiles y 3 militares), más medio millar de heridos y 112 casas incendiadas. Por cierto, 80 fueron edificios religiosos, para irse entrenando en lo que después sería un hábito, nunca mejor dicho al tratarse de eclesiásticos.

Y el Gobierno de España, no sé si desde el Falcon presidencial, haciendo declaraciones más propias del Pensamiento Alicia con el que el gran filósofo Gustavo Bueno calificó las “aportaciones ideológicas” del que fuera el Iluminado de la Moncloa, aquel Zapatero ZP devenido hoy en día en valedor del chavismo de Maduro. Mientras los operadores turísticos aconsejaban a sus clientes no viajar a la Ciudad Condal o no salir de barcos y hoteles ante los graves disturbios callejeros que podían seguir en directo por televisión, Marlaska y el Dr. Sánchez proclamaban que se podía pasear con normalidad. ¡Guárdeme una cría de la echadura!, diría un mago, maúro o campurrio para mostrar su gran “asombraje”.

A los políticos no nacionalistas, se excluye expresamente al PSC de Miguel Iceta alineado con el independentismo, se les llena la boca con un palabro que van a desgastar de tanto sobar: actuar con proporcionalidad. Como siempre que se hace la exégesis lo que evacúa un político, debería exigírsele que definiera los conceptos con claridad y precisión. Recurrir al RAE es en este caso motivo de mayor confusión, pues entre sus acepciones expresa dos vaguedades: “mayor o menor dimensión de una cosa” y “coyuntura, conveniencia”.

Alex Vidal Quadras le explicó de forma magistral a Pablo Iglesias lo que es la proporcionalidad democrática imprescindible a la hora de reprimir un hecho delictivo o terrorista, como pudiera haber sido aquel pretendido Asalto al Congreso del año 2013, cuando el cabecilla de Podemos, no estaban aún unidas aunque sí algo más avenidos, se dolía de que el Gobierno hubiera destacado un gran número de policías frente a relativamente pocos pretenciosos asaltantes. No era “proporcional”, se quejaba Iglesias. En un corte de TV que puede verse aún en YouTube,

puede verse todo el argumento, del que ahora se extrae sólo en inicio. “Hay un principio elemental de la seguridad democrática para proteger a los ciudadanos y a los servidores del orden, y es que la fuerza que se opone a una agresión violenta, sea mucho mayor para que sea disuasoria. Eso hace que la violencia no se produzca. Si en vez de poner 1.500 policías contra 1.000 energúmenos vandálicos hubieran puesto 100, ahora tendríamos el Congreso invadido, 80 policías en el hospital y 200 manifestantes heridos. ¿Es eso lo que tú quieres [Pablo]?”...

Visto lo que se está viendo, en vivo y en riguroso directo, por más que el Gobierno de España intente disimular lo indisimulable, si no actúa contundentemente para defender el orden constitucional, la decencia democrática y a los ciudadanos no independentistas, será culpable de negligencia o, lo que es aún mucho más aterrador, de complicidad con los sediciosos.

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