ÚLTIMA HORA

Rabo de gato: ¿Erradicar o controlar?

Andreína Pérez Armas - 03/03/2021
Rabo de gato (Pennisetum setaceum)

El rabo de gato, también conocido como el Pennisetum setaceum, es una realidad del pueblo canario, que cada vez, ve más como esta planta se hace con sus islas y su ecosistema. Parece que ha llegado para quedarse y ocupar todo lo que pueda. Pero ¿cómo y cuándo llegó el rabo de gato? Tras analizar diferentes fuentes, decidimos hablar con Pedro Luis Pérez, licenciado en biología y catedrático de botánica, “el proceso de llegada no está del claro del todo y es distinto, tanto en época para cada isla.” Aunque no hay un documento que cite fielmente su llegada, se data de los años 40-50, aproximadamente. ¿Pero es este el momento en el que llegó?

/ Asociación SinRaboGato

En cada isla, la forma de llegada del rabo de gato sigue bajo la incógnita. Lo que, si es cierto, es que como muestra el biólogo, Aurelio Acevedo, “a nivel de canarias aparece por primera vez en Agaete en los años 50 no hay nada concreto o conciso que lo diga. Pura especulación de cómo o cuándo llegó”. Quizás el problema no se encuentre tanto en cuándo llegó, sino en cómo. Investigamos un poco el modo que podría haber tenido esta planta de colonizar el territorio. Debido a su forma de reproducción, sería muy fácil que con el aire hubiera llegado hasta canarias. Sin embargo, como explica Pedro Luis Pérez “si esa planta que llega por vía natural o antrópica, cuando llegan al territorio, se asientan, se escapan del jardín o el cultivo, como sucede con el rabo de gato, pues en este caso se reproducen masivamente”.

En el caso de la Palma, aunque existen dos teorías, la teoría oficial es que “el origen en nuestro territorio del rabo de gato se asocia a las personas, por vía antrópicas”, nos relata Pedro Luis Pérez. En concreto, en la Palma llegó en los 70. Dos hipótesis son las más defendidas por los expertos. La primera, cuando se empezaron las obras del aeropuerto de la Palma, en a las costas de Mazo y Breña Baja y no se sabe si llegó voluntaria o involuntariamente, allí tuvo un punto inicial, donde la planta está registrada que fue vista. Se cree, que posiblemente viniera en la maquinaria de Tenerife.  La segunda opción, en el Hoyo de Mazo en la ermita, que había un solar grande con la descolonización del Zahara, en el 75. Mientras, otros, especulan que fue introducida con fine ornamentales y al no investigar ni controlarla, se propagó por toda la isla.

Por lo tanto, está claro, que, aunque el factor natural ha tenido un papel fundamental para su germinación y expansión, lo cierto, es que el factor antropológico ha sido decisivo. Conseguimos un documento histórico. Un botánico en 1983 hace referencia en su libro a la planta. Data su ubicación y el uso que se le dio “cercanía del aeropuerto, usada con fines ornamentales en los jardines del aeropuerto y cultivada en otras partes de la isla”.  Algo que actualmente está prohibido, pero que, en otras partes como Alemania o Dubái, si se utiliza con este fin.

/ Andreína Pérez

Teniendo que es una planta exótica o alóctona (son aquellas plantas que provienen de fuera) puede ser invasora o no. El rabo de gato se encuentra en la ORDEN de 13 de junio de 2014, por la que se aprueban las Directrices técnicas para el manejo, control y eliminación del rabo de gato (Pennisetum setaceum), como especie invasora en Canarias más dañina. Como nos muestra la bióloga Laura Concepción, debido a su alta tasa de reproductividad (teniendo en cuenta que la planta llega a tener hasta 10.000 semillas y estas duran durante más de 6 años) es más fácil su expansión.  A esto también contribuye su fácil dispersión anemocoria, es decir, pequeñas semillas acompañadas de una estructura que incrementa su superficie y facilita su viaje por el aire.  Como muestra Arnoldo Santos, biólogo, en un artículo en la página Biosfera Digital, “el ‘rabo de gato’ está invadiendo la isla y es más peligroso que los incendios”.

¿Qué es el rabo de gato y que tiene que esté en boca de todos? “Es una planta herbácea perenne, de la familia de las gramíneas, que se encuentra de manera natural en el norte de África y Oriente Medio, pero que el ser humano ha introducido en diversas regiones del mundo como ha sucedido en el caso de Canarias”, nos explica Laura Concepción. Desde la Estatua de la Libertad hasta Hawái, llegando incluso a los jardines de Dubái, el rabo de gato sigue con su globalización. “Ni si quiera los norteamericanos pudieron con ella en Hawái” dice abiertamente Pedro Luis Pérez. Y es que debido a su tipo de reproducción afecta al entorno, ya que ocupa la superficie que impide que otras semillas puedan germinar. “Todas semillas que están a su alrededor no pueden germinar” sentencia Aurelio Acevedo.

Viendo estos factores, observamos también que se encuentra recogida en el Catálogo español de especies exóticas invasoras (RD 630/2013, del 2 de agosto), así como en la Lista de especies preocupantes de la UE (en el marco del Reglamento (UE) 1143/2014). Como nos relata Laura Concepción “compite con la ya de por sí frágil y vulnerable flora autóctona, siendo especialmente perjudicial para aquellos endemismos que tienen un área de distribución natural muy reducida. También constituye una amenaza para la fauna asociada a esta flora, y para los hábitats y los ecosistemas en general”. En esta batalla, el rabo de gato va ganando, mientras las plantas autóctonas y endémicas, van mermando sus fuerzas y su área de expansión. 

Javier González, como representante de la web https://norabodegato.org/ y del colectivo Desaplatanate, nos explica que la presencia de esta planta está ya en todas las islas.También, habamos de los planes de actuación siendo diferentes y efectivos en algunas islas. Mientras en otras, por su tardía actuación o por la coordinación de las administraciones, ha generado que no se pudiera controlar el rabo de gato. “La biología de la planta, 3 meses planta adulta, si vas durante 6 meses y lo dejas en un año, no tiene sentido, es lo que ha pasado mucho con este tipo de actuaciones que no ha sido estratégicas, para nada planificadas”, cuenta Javier González. Lo que está claro es que si queremos conservar el patrimonio cultural de las islas es necesario investigar y buscar una solución efectiva ante este problema.

/ Andreína Pérez

 Ante toda esta información, seguro que se preguntarán qué es lo que ha hecho la administración hasta el momento. En el caso de la isla de la Palma Cabildo presupuestos europeos en los que se hicieron dos campañas muy intensas de erradicación, siendo Pedro Luis Pérez el coordinador de este proyecto. En el trabajaron al menos 100 personas. Y es muy importante por la voluntad política del momento, en la cual el concejero apoyó el proyecto. “Esto se hizo fundamental con medios mecánicos, guataca y cogiendo y quemando la planta. Se usó herbicida, no inicialmente, ya que no se puede acabar con la planta adulta por mucho herbicida que se use. Pero si cuando revoloteaban las semillas”, explica el biólogo. Sin embargo, por diversos motivos, se frenó el proyecto. Ante este hecho, decidieron publicar un libro explicando lo que sucedía y lo que se habían hecho para que quedara para la posterioridad. 

En la Gomera, el especialista alentó a la administración que si no le ponían ya freno, en cinco años afectaría notablemente a al isla. Pasó al final lo mismo que en la Palma. En Frontera cuando se advirtieron las plantas como él es miembro del espacio Patronato de la Isla en el Hierro dijo que “o lo hacen ahora o nunca”. “Cuando la planta se va hacia el monte y los riscos ya no hay nada que hacer. Se acabó actuando, pero no con tanta contundencia.” “Es una plaga y eso no lo entiende todo el mundo, es como una gripe. No porque la gripe se acabe por la primavera, se ha acabado el virus, con la planta es igual, no se acaba el virus”, afirma Pedro Luis Pérez. Sergio Taño, voluntario en La Palma, en SinRaboGato , nos explica que “algo si están haciendo, pero ha entrado por el Time, hasta llegar a la Caldera”, recordemos que es un parque natural, Reserva de la Biosfera, como en el caso del Macizo de Anaga en Tenerife. “En 10 años no sabemos cómo estará si dejan que se siga propagando y no se controla como es debido” reitera Sergio Taño.

Como si fuera Superman, parece que nada puede con ella. Pero tranquilos, hasta Superman tenía su punto débil. La planta la puede frenar dos factores, nos explica el biólogo Pedro Luis. El primero el frío, por encima de los 1000 metros a la planta le cuesta superar el invierno. Y, en segundo, la ausencia prolongada de humedad, lo que hace que, en Lanzarote y Fuerteventura, la planta no se extiende mucho lo mismo que en Dubái, ya que solo crece en los jardines. El rabo de gato ocupa sobre “las áreas degradadas antropizadas, favorece que se desencadenen Grandes Incendios Forestales de Interfaz urbano-forestal. Esto se debe en gran medida al abandono de las tierras agrícolas, que antes funcionaban como cortafuegos y en la actualidad son un lugar propicio para ser colonizadas por Pennisetum setaceum, lo cual se agrava aún más con el cambio climático”. Nos relata Laura Concepción.  

A esto debemos sumar los daños directos de la planta a las personas. Como nos relata Echedey Luis, voluntario en la isla de la Palma en SinRaboGato “el polen ha aumentado las alergias de gramíneas hasta el punto de que el Servicio Canario de Salud ha creado un protocolo de actuación para estas alergias.” Esto, junto al riesgo de incendios, usurpar el puesto de plantas endémicas, su fácil reproductibilidad, su longevidad (de hasta 10 años), etc. Todo contribuye a que los medios y los políticos, también en parte por la presión de diferentes colectivos y la sociedad, empiece a investigar y buscar alternativas. 

Una, hasta hace poco usada, era el famoso Glifosato, declarado peligroso para la salud por la OMS. “Probablemente cancerígeno para los seres humanos” explica Greenpeace tras la categorización que hizo la OMS. Alejandro Hernández, formado en la Escuela de Capacitación Agraria de Los Llanos De Aridane, trabajó con el Cabildo, controlando el rabo de gato. Nos explica que “El glifosato mata todo, es absurdo, por ejemplo, afecta a las abejas y otros polinizadores, de los cuales no conocemos apenas nada...” También, en su experiencia en la Palma, “en la cual el método de erradicación dictaba mucho del actual”, como bien explica “se echaba glifosato el famoso herbicida que se quiere prohibir, porque se han visto sus efectos en la población y en la naturaleza”.

 

Otros pioneros, buscan otro tipo de herbicidas, como el BioVinegar, explicando que es de caracter ecológico, aunque ciertos biólogos no creen que un herbisida pueda serlo. Tenemos la oportunidad de poder hablar con representante Wenceslao Martín. Según comenta en la entrevista, BioVinegar, respecto a productos ecológicos, es una de las alternativas que se podrían utilizar, ya que algunas personas, usan agua oxigenada, algo nocivo, que puede hacer reacción y afectar a la población y a la flora y fauna.  “El BioVinegar “solo afecta a la planta que toca, si no toca a otras plantas no les afecta”, explica, “gracias al dosificador que tiene”.  Aunque el representante considera que deberían de leer bien en lo que se basa su producto, ya que otros ayuntamientos ya lo están utilizando, por ejemplo, el Ayuntamiento de Santa Cruz de la Palma, que ya lo están usando, nos comenta en la entrevista.

Lo que está claro es que se han intentado ciertas medidas, Pero ¿por qué no han funcionado? “Si hubiera habido continuidad en estos trabajos, hubiese sido una gran oportunidad para erradicarla, pero no fue el caso”, declaraciones de Laura Concepción.  Sergio Taño cree que hay que insistir a la administración para que se preocupen más por el tema. “Lo que ha pasado es que la gente antes no estaba concienciada” explica Javier González. “Lo único que se puede hacer es aminorar el crecimiento. Se está recogiendo las semillas y las están eliminando por destrucción natural, metiéndolas en bolsas con agua y productos para que se descompongan. Su eficacia es reducida, se necesitarían cuadrillas enormes para ese proceso” explica Primitivo Jerónimo.

Desde diversas asociaciones se están haciendo grandes progresos, como es el caso de Miry Villalba de Abeque. “Cuando se empezaba con la asociación no se sabía muy bien hasta qué punto podrían llegar como asociación y de mantenerse en el tiempo, para cumplir su objetivo” nos comenta. Ella lo tenía claro, tenían dos opciones “salir y protestar o coger la herramienta y hacerlo ellos y animar a que los acompañen”. “Es espectacular, de ver zonas que antes estaban repletas del rabo de gato, ahora se está recuperando” nos explica, sobre todo, la implicación del Ayuntamiento de Buenavista desde el primer momento. Crean un mapa y fichas, es un método de valorar como se encuentran la parcela y se añade lo que han hecho. Se da a la administración para valorar el progreso que se está haciendo en cada una de las parcelas. 

Otra de las alternativas que ha desarrollado este grupo es “una metodología de trabajo, de padrinos y madrinas, empoderamiento de la ciudadanía, tema de que la gente tiene sus parcelas, su zona que sigue controlando cuando ya ha tenido a los voluntarios, es como tener su ahijado”. También, desde SinRaboGato la Palma, también se realizan diferentes salidas, aunque en estas vienen diferentes perfiles, tanto gente palmera (natural de la isla) como gente de fuera. Los voluntarios están siendo un factor fundamental en este control en islas mayores como en Tenerife. “Queda un proceso bastante largo. En Tenerife también se utilizaban desbrozadoras, gracias a la denuncia de ATAN se consiguió que se llevara a cabo la actuación eficiente del plan de erradicación del rabo de gato. Y se cambió la mentalidad y empezaron a hacerse las cosas” nos explica Aurelio Acevedo.

 

Lo que está claro es que la erradicación no es posible. “yo soy positivo en ese sentido de que ya la administración se está dando cuenta de la envergadura, creo que al final hemos conseguido nuestro objetivo, las personas se están concienciando”, comenta Javier González.  Además, considera que “Falta una coordinación a nivel general, muchas de las coordinaciones suelen estar politizadas y es complicado, porque al final ellos solo buscan la fotito”.  Está claro que la ciudadanía es un factor fundamental si queremos conservar canarias. Pero también se requiere investigar más sobre el tema y sobre las alternativas. También, desde las administraciones ayudar a todos esos voluntarios a desempeñar su labor y que no sean ellos solos los encargados. Que exista un trabajo constante. “Controlarla, digamos que es un mensaje para ser políticamente correcto, ecológicamente idealista y científicamente utópico, porque en ciencia no hay nada imposible” explica Pedro Luis Pérez.

Nos quedamos con toda esta información y con que al final en ciencia no hay nada imposible. También, con los datos que nos deja Laura Concepción “Y por supuesto, la educación y concienciación ambiental de la sociedad es imprescindible. Canarias es el centro europeo de biodiversidad (un punto caliente a nivel mundial), y también la capital europea de la extinción, con más de 100 especies en peligro de extinción.” Y el entusiasmo de la gente que está haciendo esto posible “la gente a veces tienes que decir oye vámonos ya que esto es para la próxima visita” “cuando alguien viene un fin de semana a hacer este trabajo, es porque les apetece”, nos comenta la representante de Abeque. Una implicación ciudadana y una coordinación de las administraciones podría ser una solución efectiva. Y tras leer esto ¿erradicar o controlar? ¿utopía o realidad? Solo la ciencia y el tiempo lo dirá.

 

Noticias relacionadas

Noticias más leídas del día

Maspalomas, o cómo cargarse un lugar paradisiaco

Irene Montero, exponente máximo de la ignorancia